">

La disfunción eréctil es el primer motivo de consulta sexual en atención primaria

Casi una de cada dos consultas (48 por ciento) sobre sexualidad que se le hace al médico de familia responde a un problema de disfunción eréctil, seguida de otras alteraciones como la eyaculación precoz, la falta de deseo sexual, la anorgasmia femenina y el vaginismo. En este contexto, la situación económica que vivimos en la actualidad también ha tenido una repercusión sobre la salud sexual de la población, que puede ser incluso una de las razones del aumento de pacientes que acuden a la consulta del médico de familia por estos problemas de salud.

"De hecho, detrás de esta alteración, así como de otras disfunciones sexuales, existe un componente emocional. El estrés, la ansiedad y, en general, los problemas pueden influir negativamente en la actividad sexual. Y hoy en día la situación económica está detrás de buena parte de estos trastornos psicológicos", comenta el doctor José Zarco, coordinador de las Jornadas de Actualización de Medicina de Familia que se celebraron recientemente en Bilbao.

En nuestro país la disfunción eréctil afecta a entre un 25-30 por ciento de los varones mayores de 50 años. No obstante, pese a la frecuencia de estos problemas, la esfera sexual continúa siendo un aspecto íntimo que tanto a médicos como a pacientes les cuesta plantear en la consulta. "Un abordaje integral de la salud no puede pasar por alto un aspecto fundamental como son las posibles alteraciones sexuales. De ahí la necesidad, por un lado, de que los médicos aprovechemos nuestras habilidades de comunicación y, por otro, de que contemos con la formación específica para dar la mejor respuesta posible a las necesidades de nuestros pacientes", asegura el doctor Zarco.

Esta necesidad cobra aún mayor importancia si se tiene en cuenta que uno de cada tres pacientes con disfunción eréctil suele presentar otra patología oculta, como el colesterol elevado, la diabetes, la hipertensión arterial o la ansiedad, por lo que podemos considerarla un marcador de riesgo cardiovascular. Sin embargo, la gran mayoría de los pacientes con disfunción eréctil tarda una media de dos años en consultar por dicho motivo.