Mucha atención a las infecciones vaginales

Comer yogur, específicamente los que contengan Lactobacillus acidophilus, es un aliado frente la infección vaginal.
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15 septiembre 2011

Uno de los problemas más frecuentes es la repetición de la infección, incluso después de un adecuado tratamiento

De acuerdo con los datos que manejan los especialistas, el 80 por ciento de las mujeres acuden a su ginecólogo por problemas relacionados con las infecciones vaginales, cuyas causas por lo general e inicialmente parecen derivarse de un desequilibrio en la flora vaginal. En este sentido, la llegada de los periodos vacacionales, con el retorno a las playas y piscinas, parecen ser campo abonado para favorecer su aparición. Entre otros factores, la humedad del bañador tiene mucho que ver en esta materia. Además, existe un problema añadido y muy frecuente: la repetición de la infección, incluso después de un correcto tratamiento.

Este trastorno se manifiesta con unos síntomas muy característicos, como la alteración del flujo vaginal y/o sensación de quemazón en la vulva o la vagina. En la mayoría de las ocasiones los labios vulvares están enrojecidos e hipersensibles. Según explica la doctora Ana Rosa Jurado, médica y sexóloga, miembro del grupo de probióticos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia y Secretaria del grupo de trabajo de Sexología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), las causas de este problema pueden derivarse de un desequilibrio en la flora vaginal, que puede dar lugar a patologías como la vaginosis bacteriana –el tipo más común de infección vaginal- o la candidiasis, que es la segunda causa de vaginitis en mujeres en edad fértil y adolescentes.

Tratamiento

Para la doctora Jurado, a la hora de tratar este tipo de infecciones uno de los problemas más frecuentes con el que se encuentran tanto las mujeres que lo sufren como los médicos, es la repetición de la enfermedad, incluso después de un adecuado tratamiento, ya que una vez alterada la flora vaginal es difícil restaurarla y la repetición de la vaginitis es frecuente.

Lo habitual es tratar la infección mediante óvulos vaginales y cremas que se aplican en la vulva. Los antifúngicos o bactericidas locales suelen ser eficaces y fáciles de usar, pero fallan a la hora de restaurar el equilibrio vaginal perdido. Este problema se suple con los preparados probióticos vaginales, que contienen lactobacilos y que suponen un buen complemento terapéutico. Sin embargo, no todos los preparados son efectivos. Es importante que contengan las cepas de lactobacilos adecuadas para una mayor eficacia. Los lactobacilos son probióticos utilizados para restablecer el equilibrio de la flora vaginal y cuentan con efectos antialérgicos, inducen la liberación de citocinas anti-inflamatorias y aumentan la inmunoglobulina, es decir, tienen un efecto anti-inflamatorio y aumentan las defensas. En el caso de la vaginitis bacteriana, está demostrado que las cepas del lactobacillus (L. rhamnosus y L. Gasseri) tienen propiedades en la regeneración y mantenimiento de una flora vaginal sana y son las adecuadas para evitar la colonización e infección por cándida albicans, aspecto clave ya que una tercera parte de las vaginitis son debidas a hongos.

Por último, se debe tener en cuenta que muchas de estas infecciones requieren un tratamiento en pareja, ya que también el hombre puede estar infectado y si éste no realiza el tratamiento es más probable sufrir recidivas.

RECOMENDACIONES

1. En caso de usar protectores diarios (salvaslip), elegir los que no contienen desodorante y cambiarlos varias veces en el día.

2. Utilizar ropa interior de algodón.

3. No usar pantalones ajustados con frecuencia.

4. No realizar lavados o duchas vaginales. Realizar una limpieza de los genitales externos con agua y un jabón neutro sin perfume.

5. No aplicar ningún tipo de spray o desodorante íntimo.

6. Realizar la limpieza de la zona íntima de adelante hacia atrás, para no arrastrar los microorganismos provenientes del ano hacia la vagina.

7. Los tampones deben utilizarse sólo durante el día y cambiarlos cada cuatro horas.

8. Tratar de evitar alimentos ricos en azúcar, levaduras y cafeína ya que estos ingredientes promueven el crecimiento de hongos.

9. Comer yogur, específicamente los que contengan Lactobacillus acidophilus.

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