06 de Septiembre de 2010
Está usted en Salud del adulto
Controle su tensión arterial regularmente
SI ES HIPERTENSO, SIGA EL TRATAMIENTO Y NO DEJE DE ACUDIR A SUS CITAS PROGRAMADAS CON EL MÉDICO AUNQUE SE ENCUENTRE BIEN
La hipertensión arterial (HTA) es la principal causa de enfermedades cardiovasculares, es muy frecuente y sin embargo no produce síntomas. Se trata de un problema de salud que padece entre el 20 y el 30 por ciento de la población española. Pero quizá lo más importante es que alrededor del 70 por ciento de los españoles no controla adecuadamente su tensión arterial, lo cual aumenta de forma importante el riesgo de padecer accidentes cardiacos o cerebrovasculares. Además, existe una gran proporción de hipertensos que no saben que lo son y, de los que lo saben, sólo reciben tratamiento un 50 por ciento.

Cambios continuos

La presión arterial no es constante, cambia continuamente para adaptarse a las necesidades del organismo en cada momento. Entre las circunstancias que aumentan transitoriamente los valores tensionales están el esfuerzo físico, un cambio climático, el frío, emociones fuertes, el dolor, el miedo, tensiones psíquicas, conducción de automóviles, hablar en público, discusiones fuertes, ruidos, etc.

La edad es otro factor, por desgracia no modificable, que va a influir sobre las cifras de presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima aumentan con el transcurso de los años y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos en los grupos de más edad.

Durante mucho tiempo no se sabía que tener la presión eleva
VALORES NORMALES
Los valores de normalidad tensional han ido variando en los últimos años hacia cifras más bajas. En este momento y para adultos mayores de 18 años, se consideran cuatro niveles de tensión arterial:

» TA óptima: cifras inferiores a 120/80.

» TA normal: cifras inferiores a 130/85.

» TA normal-elevada: cifras superiores a 130-139/85-89.

» Hipertensión: cifras superiores a 140/90.

Hay que tener en cuenta que la tensión arterial sigue un ritmo circadiano con dos periodos más elevados (de 9 a 12 de la mañana y de 7 a 9 de la noche) y dos periodos más bajos (de 3 a 5 de la tarde y de 2 a 4 de la madrugada). Todos los hipertensos deben ser tratados hasta conseguir disminuir las cifras de presión arterial por debajo de 140-90 mmHg y mantener después este tratamiento de forma continuada para mantener los niveles.

da era perjudicial. Hoy sí se sabe con certeza que la hipertensión daña poco a poco las arterias hasta que éstas terminan por cerrarse o por romperse. Además, la presión elevada hace que aumente el trabajo del corazón, el cual aumenta de tamaño y puede llegar a fallar.

El riñón sufre también las consecuencias de la HTA; de hecho, entre los pacientes hipertensos se registra insuficiencia renal con más frecuencia que entre los normotensos. Esto hace que en las personas hipertensas haya más infartos de miocardio, más accidentes cerebrovasculares, más casos de insuficiencia renal y otros problemas que pueden producir invalidez e incluso la muerte del paciente.

Dieta y ejercicio

De acuerdo con el "Club del hipertenso" -entidad dedicada a la difusión del conocimiento de la hipertensión arterial, auspiciada por la Sociedad Española de Hipertensión y la Liga Española para la lucha contra la Hipertensión-, la presión debe tratarse inicialmente con cambios en la dieta, reduciendo moderadamente la sal, los alimentos grasos y las calorías, si existe obesidad. Es conveniente reducir la ingesta de bebidas alcohólicas, realizar algún ejercicio físico moderado y evitar las situaciones que produzcan estrés.

Si después de un tiempo con estas medidas no se ha logrado un adecuado descenso de la presión, será necesario recurrir al tratamiento farmacológico. Hoy en día, afortunadamente, existen muchos medicamentos para reducir la presión arterial de gran eficacia y con mínimos efectos secundarios.

El paciente hipertenso puede y debe llevar una vida totalmente normal. El uso de alcohol y café en cantidades moderadas está permitido. El ejercicio físico moderado no sólo no es perjudicial, sino que es muy recomendable, ya que ayuda a un mejor control de la presión arterial y es de gran ayuda en aquellos pacientes que presentan sobrepeso. El tabaco, en cambio, es negativo por sí solo; pero, además, en el paciente hipertenso es doblemente dañino, ya que une sus efectos sobre las arterias a los de la hipertensión, con lo que el riesgo del paciente aumenta extraordinariamente.

De todos los factores que influyen sobre las cifras de presión arterial, el aumento de peso y el excesivo consumo de alcohol son los más relevantes, teniendo una importancia muy superior a la ingesta de sal. Aumentar peso significa aumentar las cifras tensionales, y reducir peso, incluso aunque no se alcance el peso ideal, se acompaña siempre de una reducción de la presión arterial.

FUENTE: Club del hipertenso.

Más información: www.seh-lelha.org/club/clubhto.htm

¿QUÉ PUEDO HACER?
» Siga los consejos de su médico.

» Si con la medicación tiene la tensión en 140/90 o menos, la medicación está siendo acertada, pero si no la toma subirá de nuevo y volverá a estar en el mismo punto en el que empezó o más alto.

» No modifique la dosis del fármaco que está tomando. En caso de que le siente mal o tenga cualquier duda acerca de la medicación, consulte con su médico; él le explicará o cambiará el tratamiento hasta que usted se encuentre bien y su hipertensión esté correctamente controlada.

» Establezca una rutina diaria para tomar la medicación y manténgase firme en ello. La mejor forma de no olvidarse de la medicación es tomarla en el momento de una acción rutinaria diaria, por ejemplo al despertar.

» Practique hábitos saludables, incluyendo control de peso, reducción de sal y ejercicio físico. El hecho de que tome medicación para su hipertensión no quiere decir que usted pueda ganar peso o dejar de hacer ejercicio físico. Cuanto menos se mueva y más engorde más cantidad de pastillas necesitará para su control.

» Procure no consumir alcohol en exceso.

» Mantenga una actitud positiva ante la vida. Procure, en la medida de sus posibilidades, disfrutar en el día a día. Ocúpese de las cosas en lugar de preocuparse por ellas.

» Controle su presión arterial regularmente. Aunque se encuentre bien acuda a todas las citas que su médico le programe, ya que a veces es necesario algún cambio en la medicación.



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