La mayoría de las verrugas comunes desaparecen por si solas en dos años
SE ORIGINAN POR UNA INFECCIÓN DE LAS CÉLULAS QUE RESIDEN EN LA CAPA SUPERFICIAL DE LA PIEL CAUSADA POR EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

Las verrugas son un mal menor
y tan común que casi
nunca nos preguntamos porqué
aparecen. El responsable es
el denominado virus del papiloma
humano y, en definitiva,
esa protuberancia dura, rugosa,
áspera al tacto y del mismo
color de la piel, no es más que
el resultado de una infección
de las células que residen en la
capa superficial de la piel. Aparecen
con más frecuencia en
niños y jóvenes, de hecho el 10
por ciento de la población infantil
las padece. La infección
se trasmite por contacto directo
a través de la piel con una
persona infectada o por virus
recientemente diseminados
que se mantienen bien en determinados
ambientes con humedad
y calidez (en personas
con exceso de sudoración en
manos y pies, andar descalzo,
rascado, afeitado, morderse las
uñas, embarazo y estados de
inmunodeficiencia, etc.).
No todas las verrugas son
iguales y reciben un nombre u
otro normalmente en función del
lugar en el que se encuentren.
Las más habituales se denominan
'vulgares' o 'comunes' y son las
que generalmente crecen en los
dedos, alrededor de las uñas y en
el dorso de la mano, aunque
pueden aparecer en cualquier
otra parte del cuerpo. Suelen
aparecer en aquellos lugares donde
la piel está lesionada, por lo
que si la persona se muerde las
uñas o se arranca los padrastros
éstos son escenarios habituales.
Al principio la verruga no
es más grande que una cabeza
de alfiler, un nódulo protuberante
y duro del mismo color
de la piel. Poco a poco va ganando
tamaño y su superficie
se torna rugosa y con un punteado
negruzco característico.
Como sobresalen de la superficie
de la piel, localizarlas es
sencillo pero hay que tener cierto
cuidado pues si se golpean
con algo pueden sangrar y doler.
Al margen de esto, a no ser
que estén en lugares donde se
sometan constantemente a presión,
como entre los dedos, no
causan ninguna molestia.
Otros tipos
Cuando las verrugas crecen en
los pies se denominan plantares,
ya que habitualmente se desarrollan
en la planta. La presión al
caminar las aplasta y las empuja
hacia dentro, de ahí que la mayoría
no sobresalgan a la superficie.
Puede que crezcan en grupo,
dando lugar a lo que se
conoce como verrugas en mosaico.
Al igual que las verrugas
vulgares, tienen puntitos negros.
Pueden ser dolorosas y al caminar
la persona siente como si tuviera
una piedra en el zapato.
Las verrugas planas son más
pequeñas y suaves. Con frecuencia
se observan en niños y rara
vez en adultos. Por lo general
crecen en grupos de 20 a 100 y
en cualquier parte del cuerpo:
en los niños son más comunes
en la cara, en los adultos varones
en el rostro, donde crece la barba,
y en las mujeres en las piernas.
Una posible causa es la irritación
cutánea que prosigue al
afeitado o la depilación.
Otro tipo de verrugas son
las genitales, que normalmente
aparecen en los órganos genitales,
en el pubis y entre los
muslos, aunque pueden crecer
en el interior de la vagina y en
el canal anal.
Cuando se dan por debajo
y alrededor de las uñas se conocen
como verrugas subungueales
o periungueales y son
las más difíciles de tratar. En
esta ocasión nos centraremos
exclusivamente en las verrugas
comunes.
Verrugas comunes
Las verrugas comunes que contraen
los niños casi siempre desaparecen
sin ningún tipo de
tratamiento al cabo de unos
meses o después de unos años.
Sin embargo, si causan molestias,
duelen o se multiplican rápidamente
hay que ponerlas
freno. Y cuando se trata de un
adulto hay que tener en cuenta
que tardan más en desaparecer
que en los niños. En cualquiera
de los casos, diversos estudios
han demostrado que al menos
el 60 por ciento de las verrugas
comunes desaparecen por si solas
en un plazo de dos años y
cuando desaparecen por lo general
no dejan ninguna cicatriz
que delate su presencia en el
pasado. Con un porcentaje tan
alto de autocuración es muy difícil
creer en la eficacia de los remedios
caseros pues es posible
que sea simplemente el paso
del tiempo y no el remedio casero
el que haya puesto punto
y final a su evolución. Además,
la propia disposición psicológica
tiene un gran peso en la curación,
tirando por traste también
el supuesto buen hacer de
estos remedios.
No obstante, hay que tener
en cuenta que las verrugas
son muy contagiosas y, para
impedir que se extiendan, deberían
tratarse inmediatamente.
Las verrugas a menudo se
reproducen, y lo harán con
mayor probabilidad si no se
toman algunas precauciones.
Uno mismo puede tratarse
una verruga pero con cierta
cautela y siempre consultando
previamente al dermatólogo. Y
es que puede que lo que consideremos
una verruga realmente
no lo sea y se trate como tal
otra alteración de la piel distinta
o incluso de mayor importancia.
Posibles tratamientos
Dada la tendencia a la resolución
espontánea de las verrugas,
se recomienda siempre un
tratamiento conservador y que
no deje cicatriz y que dependerá
del número y tipo de verrugas,
de su tamaño y de su localización.
Así, si las verrugas no
desaparecen solas pueden tratarse
con líquidos irritantes que
estimulen las defensas del organismo
contra el virus y sustancias
queratolíticas, fundamentalmente
ácido salicílico, que
disminuyan su tamaño. Estos
tratamientos pueden realizarse
cómodamente en casa, pero
para obtener buenos resultados
hay que ser constante durante
varias semanas.
Otra opción es que el dermatólogo
unte la verruga con
cantaridina. Con ella se forma
una ampolla debajo de la verruga
y, aproximadamente transcurrida
una semana, el dermatólogo
cortará la parte de la
verruga que ha muerto gracias
al tratamiento.
Si estas iniciativas no dan
resultado, el siguiente paso son
métodos como la crioterapia,
que congela la verruga, el bisturí
eléctrico, que la quema, o el
láser, que requiere anestesia local.
La crioterapia es generalmente
el método preferido para
tratar las verrugas en niños
mayores y adultos; no es apenas
doloroso y muy pocas veces
deja cicatrices, pero juega con
la desventaja de que muy a menudo
hay que repetir el tratamiento
de una a tres semanas.
El bisturí eléctrico (o electrocirugía)
también da muy buenos
resultados y el láser se reserva
para aquellas verrugas que se
han resistido a las otras terapias.
En cualquier caso, nunca
debe intentarse cortar, quemar
o arrancar una verruga y
siempre deben seguirse las instrucciones
del dermatólogo.
En ocasiones aparecen
nuevas verrugas cuando se están
tratando otras. Esto se debe
a que las viejas contagiaron
con el virus la piel que las rodeaba
antes de ser tratadas y
las "verrugas hijas" han crecido
alrededor de las madres. El mejor
método es tratar las nuevas
tan pronto como aparecen y
antes de que se desarrollen
completamente. Acuda al dermatólogo
para asegurarse de
que el tratamiento curó a la verruga
completamente.
Mientras tanto, numerosas
investigaciones no cesan en su
empeño de encontrar tratamientos
más avanzados para
tratar las verrugas y conseguir la
vacuna que les plante cara.
Aunque es un trastorno benigno,
siempre es importante
que las verrugas sean
diagnosticadas y tratadas
por un dermatólogo.
FUENTES: Academia Española de
Dermatología y Venereología y Academia
Americana de Dermatología.