06 de Septiembre de 2010
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Cereales integrales o refinados
LOS ORGANISMOS SANITARIOS RECOMIENDAN EL CONSUMO DE PRODUCTOS INTEGRALES POR SUS MAYORES BENEFICIOS PARA LA SALUD
Los cereales son un elemento fundamental de nuestra dieta y su consumo es muy elevado, pero sobre todo se toman cereales refinados, en los que la parte exterior del grano se elimina mediante trituración y molienda. En cambio, los cereales integrales son aquellos que no han sido sometidos a ningún proceso de refinamiento por lo que contienen todas las partes del grano: el salvado, el germen y el endospermo. Por ello son ricos en nutrientes con reconocidos beneficios como la fibra dietética, minerales (selenio, zinc, cobre, hierro, magnesio y fósforo), vitamina E y del complejo vitamínico B, así como sustancias como los lignanos que son fitoestrógenos vegetales con propiedades protectoras frente a distintas enfermedades.

Si bien desde distintas organizaciones se propone tomar al menos 3 raciones de cereales integrales cada día, el consumo habitual de cereal integral en países occidentales es aproximadamente de una ración diaria, dado que muchos consumidores no conocen sus beneficios para la salud y además existe mucha confusión sobre qué productos son verdaderamente integrales.

Además, la porción de salvado de un cereal integral puede estar altamente coloreada y contener compuestos astringentes y con sabor intenso que no siempre tienen un gusto agradable. Otras barreras para el consumo del cereal integral son su mayor precio, su textura menos apetitosa y su reducido contenido en agua, aspectos que pueden contri
¿CUÁL ES LA MEJOR ELECCIÓN?
Los cereales integrales contienen fibra, vitamina E y grasas no saturadas que ayudan a mantener estable el nivel de azúcar en la sangre, las arterias limpias y un tránsito intestinal normal. Estos nutrientes no se encuentran en los azúcares ni en las harinas "blancas" refinadas. Cada vez que sea posible, sustituya los productos refinados por los que contienen cereales integrales:

» Elija panes y cereales que tengan al menos 3 gramos de fibra por porción y no más de 5 gramos de azúcar por porción. Estos datos figuran en la etiqueta nutricional.

» Elija los panes y cereales que nombren al cereal integral como su principal ingrediente. Algunos ejemplos son el salvado, la cebada, la avena, el centeno y el mijo. Para comprobarlo, lea la lista de ingredientes que figura en los envases.

» Recuerde que la forma integral puede encontrarse en numerosos productos: panes, tortillas, pasta, arroz, etc.

buir a que se consuma menos de las 3 raciones diarias recomendadas.

Probados beneficios

Los beneficios para la salud de los cereales integrales son conocidos desde hace muchos años. Ya en el año 1800 los médicos los recomendaban para prevenir el estreñimiento. La "hipótesis de la fibra", publicada a inicios de 1970, sugirió que los alimentos integrales, como los cereales integrales, las frutas y las verduras, aportaban fibra junto con otros componentes que suponían probados beneficios para la salud. Desde antiguo, la mayor parte del mundo ha dependido de los cereales integrales como una parte principal de la dieta. Es sólo en los últimos cien años cuando hemos pasado a consumir productos de granos refinados. Antes, los molinos se usaban para moler los granos y no separaban el salvado y el germen del endospermo blanco. En 1873 fue introducido el molino de rodillo que sí hace esta separación, lo que ocasionó una disminución drástica en el consumo de cereal integral.

Los cereales son molidos para mejorar la textura, sabor y apariencia y para incrementar su duración, pero la mayor parte de la fibra dietética se pierde en el proceso de molienda, con pérdidas significativas de calcio, magnesio y potasio.

Diversos estudios han puesto de manifiesto que el riesgo de padecer diabetes tipo 2 disminuye con el consumo de cereales integrales. También se ha observado que la ingestión de fibra proveniente del cereal integral está inversamente relacionada con la diabetes tipo 2. Y es que el consumo de cereal integral podría mejorar la sensibilidad de la insulina en adultos con sobrepeso y obesidad.

Además el consumo incrementado de fibra dietética puede jugar un papel en la prevención de la obesidad, al prevenir el estreñimiento. Más allá de la fibra dietética, los componentes de los cereales integrales pueden contribuir a cambios metabólicos favorables que disminuyen la ganancia de peso a largo plazo. Además, pueden promover la saciedad, retardando la sensación de hambre durante varias horas después de una comida.

También se ha relacionado el consumo de cereales integrales con la disminución del riesgo cardiovascular, ya que dicho consumo parece disminuir considerablemente el nivel de colesterol total, colesterol LDL, triglicéridos e insulina. Todos estos cambios contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares; así se estima que el consumo de 2,5 o más raciones de cereales integrales frente a consumos inferiores de dos raciones semanales, contribuye a una disminución del riesgo cardiovascular en torno al 20 por ciento.

Los cereales integrales también podrían contribuir a reducir el riesgo de cáncer, tal y como sugieren diversos estudios que han demostrado un menor riesgo para cánceres específicos, como el cáncer colorrectal, de estómago, boca, garganta, parte superior del tracto digestivo y endometrial. Las evidencias indican que altos niveles de insulina sérica están asociados con un riesgo incrementado para algunos tipos de cáncer. La disminución de estos niveles de insulina por los cereales integrales puede ser una forma indirecta a través de la cual se reduce del riesgo de cáncer.

También se supone que los cereales integrales contienen elementos como los inhibidores de proteasa, ácido fítico, compuestos fenólicos y saponinas, que pueden actuar como inhibidores de cáncer al prevenir la formación de carcinógenos y al bloquear la interacción de los carcinógenos con las células. Asimismo, los compuestos hormonalmente activos en los cereales llamados lignanos también pueden proteger contra cánceres hormono- dependientes.

FUENTE: SLAN (Sociedad Latinoamericana de Nutrición), Centro de Investigación Preventiva del Harvard College y Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC).

CON MODERACIÓN...
Aunque los cereales integrales son muy beneficiosos para la salud, tampoco es recomendable ingerir cantidades excesivas, especialmente si están crudos como, por ejemplo, el salvado sin procesar. Esto se debe a que la fibra, que generalmente se elimina durante la molienda, contiene unas sustancias llamadas fitatos que reducen la absorción y la utilización por parte del organismo de varios minerales como el calcio y el zinc.

Las enzimas de la levadura (presente en el pan) y los métodos de procesamiento de alimentos que requieren calor, como el que se emplea para obtener cereales de desayuno a base de salvado, destruyen casi todos los fitatos. Para la mayoría de la gente, las dosis de fitatos presentes en su dieta no representan un problema, pero aquellas personas que ingieren grandes cantidades de cereales integrales pueden necesitar complementos de minerales.

FUENTE: Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC).



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