LA MAYORÍA DE LOS CASOS SE RESUELVEN CON SENCILLAS MEDIDAS COMO ADELGAZAR, DORMIR DE LADO Y MANTENER UN PATRÓN REGULAR DE SUEÑO
Roncar no es sinónimo de
dormir bien ni un signo de
sueño profundo y reparador.
Aunque no se trata de una enfermedad,
hoy en día se considera
un verdadero problema
ya que el descanso y la calidad
de vida, no sólo del roncador
sino también de las personas
que viven con él, pueden verse
seriamente afectados.
Roncar a diario o casi diario
está al orden del día, de hecho
en España se calcula que el 50
por ciento de los hombres y el
25 por ciento de las mujeres
roncan más de cinco días a la
semana, siguiendo la estela de
personajes emblemáticos de
nuestra literatura, como Sancho
Panza, y de grandes personajes
históricos, como el antiguo Primer
Ministro británico, Winston
Churchill, el dictador italiano
Benito Mussolini, o el vigésimosexto
presidente de Estados
Unidos, Theodore Roosevelt.
Basta con echar un vistazo
rápido a la historia para darse
cuenta de que el ronquido atañe
sobre todo al sexo masculino.
El porqué es un misterio
que ha inspirado incluso la letra
de una vieja leyenda que dice
que el hombre primitivo producía
'terroríficos ruidos', incluso
durante la noche, para defender
a sus mujeres de las bestias.
Cuestión de anatomía
El ronquido consiste en una vibración
del paladar blando
que se produce durante el
sueño como consecuencia de
la relajación, un ruido fuerte,
áspero y chillón que puede ser
el primer síntoma de un problema
médico grave e importante,
una enfermedad qu
TRUCOS PARA EVITARLOS
La mayoría de los ronquidos simples, es decir, moderados u
ocasionales, se pueden prevenir con unas sencillas medidas. Si éste es su caso, tome nota de los siguientes consejos:
1. Si tiene sobrepeso, pierda los kilos que le sobran: el sobrepeso
es una causa habitual de los ronquidos.
2. Evite la vida sedentaria: haga ejercicio a diario para mejorar
el tono muscular y perder peso.
3. No duerma boca arriba, sino de lado: al dormir boca
arriba, la lengua cae hacia atrás dentro de la garganta, estrechando
la vía respiratoria y obstruyendo parcialmente la
circulación de aire.
4. Si es posible, levante la cabecera de la cama: pruebe a
colocar un ladrillo u otro objeto en las patas de la cabecera
para así dormir con la cabeza ligeramente elevada.
5. Evite el cansancio excesivo y mantenga unos patrones
de sueño regulares.
6. Acuda a su médico si presenta congestión nasal habitualmente.v
7. Limite y evite el alcohol y los sedantes: olvídese de tomar
sedantes antes de irse a dormir y de beber alcohol al
menos en las cuatro horas previas a acostarse.
8. No fume y no ingiera comidas copiosas en las tres horas
previas a irse a dormir.
Hay que tener en cuenta que los "grandes roncadores" necesitan
más ayuda que la que ofrecemos en este cuadro.
e se
conoce como Síndrome de
Apnea-Hipopnea del Sueño;
aunque en esta ocasión dejaremos
de lado esta posibilidad
y nos centraremos en el más
habitual: el ronquido sin más.
Hay muchas causas que
pueden hacer que una persona
ronque y algunas de ellas están
en su propia anatomía. En este
sentido, un aumento del tamaño
de las adenoides y de las
amígdalas, las conocidas popularmente
como vegetaciones y
anginas, que obstruyen las vías
respiratorias, está detrás de la
gran mayoría de casos de niños
roncadores, un problema a
tener muy en cuenta puesto
que el 10-13 por ciento de los
niños son roncadores habituales.
También puede ser que
exista una inflamación del velo
del paladar, dando lugar a un
paladar blando alargado y engrosado,
a un aumento de la
úvula, lo que vulgarmente se
conoce como 'campanilla', o
que sea la base de la lengua la
que crezca de tamaño.
El sobrepeso, uno de los
rasgos que con más frecuencia
se repite en el perfil de los roncadores,
produce un exceso de
tejido en el cuello que presiona
las vías respiratorias. Pero esto
no significa que las personas
delgadas e incluso atléticas se
libren de los ronquidos, aunque
en menor proporción.
Los sedantes y el alcohol
deprimen el sistema nervioso
central, provocando una excesiva
relajación en los músculos,
incluidos los de la garganta
y la boca, que permite que
la lengua caiga hacia atrás en
la vía aérea o que los músculos
de la garganta se hundan hacia
adentro, dificultando el paso
del aire. El tabaco y dormir
boca arriba también pueden
facilitar el ronquido.
Finalmente, la congestión
nasal, especialmente si se prolonga
en el tiempo, puede ser el
comienzo del problema. Las
alergias, los resfriados, la sinusitis
o una desviación del tabique
nasal pueden dificultar la respiración
nasal, forzando a respirar
por la boca y aumentando, por
tanto, la probabilidad de roncar.
Tratamiento médico
Si los ronquidos persisten lo
conveniente es acudir al médico
de cabecera. No hay que olvidar
que puede ser un signo
de diversos problemas de salud.
Trás un examen físico y con los
datos de la historia clínica, lo
habitual es realizar a la pareja
del roncador una serie de preguntas
sobre cuándo y cómo
ronca, cuestiones que ayudarán
a determinar la severidad del
problema. Si lo considera oportuno
derivará al paciente al otorrinolaringólogo
o a un especialista
del sueño para que realicen
más estudios. En algunos casos
puede que sea necesario pasar
la noche en una Unidad de
Sueño en la que un equipo de
especialistas analiza en profundidad
los hábitos de sueño.
Y desde luego, todo niño
que ronca debe ser valorado
por un pediatra y/o especialista
en otorrinolaringología, que
decidirán cuál es el tratamiento
más oportuno; las opciones
que se barajan a continuación
son para adultos.
El mejor tratamiento frente
al ronquido es sin duda evitar
los principales factores de riesgo
que favorecen su aparición, como
la obesidad, el tabaco, el
alcohol y dormir boca arriba,
por lo que antes de pensar en
ningún otro remedio, siga los
consejos que se recogen en el
cuadro superior. Si aún así los
ronquidos persisten se pueden
tomar medidas más específicas,
como los dispositivos de avance
mandibular o a la cirugía nasal
y/o del paladar, con los que intentar
poner fin a los problemas
que la anatomía haya podido
deparar. Aunque ambas técnicas,
aparentemente, cuentan
con una tasa de éxitos elevada
(reducen la percepción subjetiva
del ronquido en alrededor del
70 por ciento de los casos), algunos
estudios señalan que más
que hacer desaparecer el ronquido
lo que consiguen es cambiar
el tipo de sonido y hacerlo
más tolerable, tanto que, al menos
durante cierto tiempo, ni siquiera
molesta al compañero de
cama. En ocasiones, el ruido
fuerte, áspero y chillón vuelve a
aparecer y hay que empezar de
nuevo con el tratamiento.
A pesar de todos los esfuerzos
por encontrar la solución
que ponga punto y final a
los ronquidos, el resto de medidas,
como algunas gotas para
dejar de roncar, tiras nasales
y demás artilugios, no han demostrado
ser eficaces en todos
los casos.
FUENTES: Sociedad Española de
Neumología y Cirugía Torácica
(SEPAR), Clínica Mayo, Medline
Plus, www.roncopatia.roncar.es,
Academia Americana de Otolaringología
y Canal Salud Mapfre.