Los secretos de la punción lumbar

<strong>Los secretos de la punción lumbar</strong>
Los anestesistas suelen recurrir a la punción lumbar para administrar anestesia epidural o raquídea
Vota
         
Compartir Compartir
facebook twitter linkedin
delicious sharethis
01 mayo 2009

Es el método que se emplea habitualmente para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo

El líquido cefalorraquídeo

El líquido cefalorraquídeo (LCR) es una sustancia líquida, por lo general transparente, que contiene bajas cantidades de proteínas y azúcar (glucosa); se forma en unas zonas del cerebro denominadas ventrículos y circula desde allí hasta el área que circunda a la médula espinal. Rodea a ésta última y al cerebro proporcionándoles protección y amortiguación ante posibles golpes o lesiones. El punto más idóneo y que ofrece menor riesgo para obtener dicho líquido es la espalda, en la región lumbar, de ahí el nombre de la prueba en cuestión.

Se calcula que el ser humano posee aproximadamente unos 140 ml de LCR; éste, como cualquier fluido biológico, se produce y reabsorbe de forma continua para mantener un volumen y composición constante. Los niveles de glucosa en el LCR disminuyen cuando surgen enfermedades infecciosas meníngeas bacterianas o por hongos; se modifican menos o no se alteran en caso de infecciones virales y en las enfermedades de origen inmunológico.

Aunque se describió hace más de 100 años, la punción lumbar continúa siendo una importante herramienta diagnóstica. Es el método empleado en la actualidad para obtener, mediante la inserción de una aguja especial en la columna lumbar, una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo (LCR).

En líneas generales, el médico suele ordenar una punción lumbar con dos objetivos: uno diagnóstico y otro terapéutico, bien para medir la presión existente en el líquido cefalorraquídeo o para recoger una muestra del mismo con el fin de realizar pruebas adicionales y confirmar o descartar así determinadas enfermedades o alteraciones. Los anestesistas también suelen recurrir a la punción lumbar para administrar anestesia epidural o raquídea (conocida también como bloqueo subaracnoideo), en determinadas intervenciones quirúrgicas.

En el tratamiento del cáncer, en ocasiones la medicación (quimioterapia) se administra directamente a través de la aguja de punción lumbar en el LCR. El medicamento fluye libremente en este líquido y alcanza el cerebro o la médula espinal, allá donde se necesita.

¿Cómo se realiza?

Durante una punción lumbar, el sujeto permanecerá acostado de lado o sentado bien derecho. Le frotarán la piel de la espalda con una solución antiséptica y le inyectarán un anestésico local en la piel. Una vez el anestesista haya comprobado que la piel está dormida por el efecto del anestésico local, insertará una aguja de pequeño calibre en la espalda a nivel de la cadera por debajo del final de la columna vertebral. Hará avanzar la aguja con cuidado hasta encontrar el LCR.

Para un examen del LCR, extraerá el equivalente a 1-2 cucharaditas de líquido y lo introducirá en tubos especiales esterilizados. Si le practican anestesia epidural para una intervención quirúrgica, no le extraerán líquido. El anestésico se inyecta directamente en el LCR y se le dormirán las piernas y las nalgas.

Es conveniente que el paciente acuda a realizarse la prueba acompañado de un familiar o un amigo por si después presenta alguna molestia.

Molestias

La punción molesta igual que cualquier pinchazo. Durante el proceso, el paciente puede notar una sensación de descarga eléctrica hacia una pierna, lo que no debe preocuparle. Lo más común es que aparezca dolor de cabeza, debido a la disminución de presión secundaria a la extracción de líquido. Este problema se subsana con reposo en cama, algún calmante e ingesta abundante de líquidos durante las horas siguientes a la punción. Las infecciones son raras al realizarse la técnica en condiciones estériles.

Tras la realización de la punción, lo habitual es que el médico recomiende guardar reposo el resto del día e incluso el siguiente, así como evitar cualquier actividad física violenta y/o extenuante durante las 48 horas siguientes.

En ocasiones la punción lumbar es difícil de llevar a cabo. Las personas sometidas a cirugía de la espalda, las que presentan anomalías de la columna como una escoliosis (curvatura de la columna vertebral), las embarazadas o las personas muy obesas pueden presentar más problemas a la hora de una punción lumbar. Es más fácil de llevar a cabo si el paciente sigue al pie de la letra las instrucciones sobre la postura que ha de adoptar.

RAZONES PARA REALIZAR UNA PUNCIÓN LUMBAR
  • Sospecha de meningitis, leucemia o linfoma.
  • Valoración de enfermedades neurológicas.
  • Valoración de trastornos del sistema inmunológico.
  • Fiebre de origen desconocido.
  • Estudio de bacteriemias.
  • Diagnóstico de hemorragias subaracnoideas (sangrado en el área comprendida entre el cerebro y los delgados tejidos que lo cubren, llamada espacio subaracnoideo) y neoplasias del sistema nervioso central.
  • Medición de la presión intracraneal.

Contraindicaciones

  • La punción lumbar no debe realizarse en caso de coagulación alterada que implique riesgo de hemorragia relacionada con la punción.
  • Tampoco se llevará a cabo si la zona de la piel en que se ha de realizar la punción está infectada.
  • Si se es alérgico a algún medicamento o anestésico el paciente debe comunicarlo a su médico y al facultativo que le va a realizar la prueba.
Disminuir fuente Aumentar fuente
Noticias Relacionadas
Más Información

0 Comentarios



Escriba su comentario

Escribe estos caracteres para enviar el comentario *
introducir este texto en la contenedor de la izquierda
* Campos obligatorios.





Contacto | Staff
C/ Capitán Haya 60, 1º - 28020 Madrid
© 2011 Grupo Saned | Todos los derechos reservados