La depresión, indeseada compañera de los mayores

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01 febrero 2011

Si la depresión afecta al 5-6 por ciento de la población general, los últimos estudios afirman que esta cifra podría elevarse hasta el 15 por ciento en las personas con más de 65 años. Si a eso le sumamos que, al menos, entre el 10 y el 45 por ciento de los mayores presentan síntomas depresivos en algún momento de su vida, no es de extrañar que los expertos consideren la depresión como el trastorno psiquiátrico más frecuente en los mayores. A pesar de su dilatada presencia, muchas veces pasa inadvertido y no se diagnostica adecuadamente. La existencia de otras enfermedades degenerativas y de familiares que creen que ‘estar deprimido’ es el estado de ánimo habitual de una persona mayor son los culpables de esta situación.

El duelo, el insomnio, la discapacidad, los antecedentes de depresión previa, el sexo femenino, e incluso la soledad dan forma al abanico de factores que con más contundencia pueden predisponer la aparición de una depresión. En relación a la soledad, los expertos han observado un menor porcentaje de depresiones en aquellas personas que viven integradas en un entorno familiar, respecto a los que viven solos. Además, una vez diagnosticada la depresión, la recuperación es mucho más fácil cuando hay apoyo familiar o personas alrededor del anciano que le aportan afecto, cuidado y comprensión.

SEÑALES DE ALERTA DE DEPRESIÓN EN EL ANCIANO

1. Bajo estado de ánimo.
2. Trastornos del ánimo como tristeza, melancolía y baja autoestima.
3. Poca energía.
4. Anhedonia (pérdida de la capacidad para sentir placer y satisfacción).
5. Pérdida de interés.
6. Trastornos del sueño y del apetito.
7. Sentimiento de culpa.
8. Alteración psicomotriz.
9. Problemas de concentración.
10. Pérdida de claridad de pensamiento.

Además de estos síntomas, que son comunes a otras franjas de edad, hay que tener en cuenta especialmente en los mayores:

1. Aparición súbita de un deterioro cognitivo.
2. Presencia de síntomas somáticos (corporales) como: fatiga, dolores articulares, dolores musculares y contracturas, cefaleas, trastornos de la función sexual o molestias gastrointestinales.

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