Para la Organización Mundial de la Salud, "salud mental" es un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.
Las fobias que afectan a las relaciones sociales vienen determinadas por la estigmatización de aquéllos que padecen una enfermedad o mal que se quiere evitar.
El viento, el calor y el frío extremos o la ausencia de luz afectan al equilibrio de la salud mental.
Un 76 por ciento de ellos presenta una enfermedad mental debido al abuso de sustancias como el alcohol o la cocaína.
El alto nivel de desempleo de larga duración unido a la incertidumbre económica que esta situación genera en los parados ha motivado un significativo aumento de los casos de ansiedad, depresión y estrés entre este colectivo.
A causa de la actual coyuntura económica se ha incrementado el número de consultas de pacientes con síntomas directamente relacionados con la crisis.