Cuidados de la piel en la oficina

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10 octubre 2011

Pasar demasiadas horas en la oficina no es bueno para la piel. Aquí tiene diez consejos prácticos para luchar contra la sequedad e irritación de la calefacción o del aire acondicionado y la falta de humedad de los lugares cerrados:

1. Hidrate correctamente la piel. El aire acondicionado crea un microclima seco y frío, pues disminuye la temperatura robando humedad al ambiente. Cuando el organismo intenta equilibrar su temperatura y su humedad el saldo es la pérdida de líquido y la consiguiente deshidratación de la piel.

2. Sea especialmente constante con las áreas de piel expuestas: cara, cuello, escote y extremidades. Una piel bien hidratada gana en luminosidad y elasticidad y tiene mejor aspecto. No es sólo una cuestión estética: una correcta hidratación previene la aparición de infecciones y eczemas.

3. Hidrate su piel dos veces al día. Todas las pieles, incluso las grasas, precisan ser hidratadas. Cada tipo de piel necesita, según sus características, un hidratante específico.

4. Antes de comenzar con la hidratación facial, aplíquese un limpiador suave que se caracterice por un pH no alcalino y una alta tolerancia.

5. Hidrate su piel también desde el interior. Su piel necesita que beba 2-3 litros de agua al día, siga una dieta equilibrada en frutas y verduras, rica en agua y antioxidantes, y evite el tabaco y los estimulantes.

6. Los hidratantes para pieles grasas no deben aportar aceites y deben estar compuestos por sustancias no comedogénicas, es decir, que su uso no fomente la formación de espinillas, incorporando agua y propielinglicol como base hidratante.

7. Si la piel expuesta en entornos con aire acondicionado/ climatizador es sensible notará, además de sequedad, picor y enrojecimiento. Si éste es su caso, utilice cosméticos que contengan sustancias calmantes.

8. Si su piel es seca, no debe usar productos con alcohol o propielinglicol, sino fórmulas que aporten agua, aceites vegetales, como ácido linoléico y ceramidas, así como distintas concentraciones de vaselina o lanolina.

FUENTE: Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

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