El feto, fumador pasivo por excelencia

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15 septiembre 2006

Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de dar a luz un bebé de poco peso y con problemas de salud

Fumar durante el embarazo y después del parto convierte inevitablemente al bebé en fumador pasivo. Además, tras el alumbramiento, los niños con al menos un progenitor fumador siguen expuestos al humo del tabaco.

Según la campaña "Help - Por una vida sin tabaco", promovida por la Comisión Europea, en lo referente al consumo de tabaco, la pareja de la madre es la persona que más influye en su comportamiento. Así, los estudios revelan un mayor número de recaídas, principalmente tras el parto, entre las madres con parejas fumadoras. Además, estar casado con un/a fumador/a aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón en un 26%, existiendo una correlación positiva en relación con el número de años y el número de horas diarias de convivencia.

La campaña "Help - Por una vida sin tabaco" recuerda que fumar durante la gestación supone:

» Multiplicar por cuatro el riesgo de que el bebé sufra bronquitis y neumonía durante los primeros años de vida.
» Multiplicar por cuatro el riesgo de muerte súbita del lactante.
» Aumentar el riesgo de dar a luz un bebé de poco peso y con problemas de salud.
» Reducir las posibilidades de poder ser alimentado con leche materna, así como la duración de la lactancia.

CONSECUENCIAS DEL SÍNDROME DE TABACO FETAL

En España sólo una tercera parte de las mujeres fumadoras abandona el tabaco durante la gestación. El consumo de tabaco puede tener repercusiones negativas sobre el futuro hijo, que en conjunto constituye el denominado "síndrome de tabaco fetal".

1. Disminución del peso. Es casi inevitable encontrar una reducción del peso y talla al nacer, de en torno a 150-300 gramos, lo que supone una pérdida del 10% del peso esperado. Esta reducción del peso se relaciona con la intensidad del tabaquismo materno y es independiente de otros factores relacionados con el peso al nacer.

2. Alteraciones endocrinas del recién nacido. Se han descrito niveles significativamente elevados de determinadas hormonas, como la prolactina, hormona del crecimiento y factor de crecimiento insulino dependiente, en particular al final de la gestación.

3. Mutaciones del ADN en diferentes tipos celulares, por la transferencia materna de los carcinógenos presentes en el humo del tabaco a los tejidos fetales.

4. Aumento en la frecuencia de abortos espontáneos, partos prematuros, placenta previa, hemorragias, rotura precoz de membranas y, finalmente, de la mortalidad perinatal.

5. Alteración en la función pulmonar. En los niños de edad escolar, la exposición intrauterina al humo del tabaco se relaciona de forma independiente con una reducción de la función pulmonar, especialmente de los flujos de la pequeña vía aérea, así como con un aumento de la incidencia de procesos respiratorios con sibilantes.

6. Muerte en la infancia. Se entiende por muerte súbita del lactante (SMSL) la muerte repentina de un lactante, cuya explicación no es posible a pesar de haberse realizado necropsias tras la investigación, exámenes del lugar donde ocurrió y la revisión de la historia clínica del niño. En estudios epidemiológicos se han identificado diversos factores de riesgo relacionados con el embarazo y con periodos posnatales, y el tabaquismo materno ha sido considerado una de las causas evitables más importantes, porque es capaz de duplicar el riesgo de padecer SMSL.

FUENTE: Dra. Marta R. Maya Martínez. Servicio de Neumología. Hospital Clínico Universitario de Valencia.

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