Aunque el ejercicio puede ser el mismo que el practicado el resto del año, hay que reducir su intensidad y duración si se realiza a altas temperaturas
Practicar una hora de ejercicio cada día, como por ejemplo caminar a buen ritmo, aporta destacados beneficios físicos. Tanto el sistema cardiovascular como el respiratorio y el osteomuscular se ven reforzados, ya que se fortalecen las paredes del corazón, disminuyen las pulsaciones en reposo, se reduce la tensión arterial, se consigue una respiración más amplia y profunda, se aumenta la eficacia de los músculos encargados de la respiración, se estimula el crecimiento de los huesos y aumenta la cantidad de sangre que llega al músculo, entre otros beneficios.
Además, una hora de actividad física al día previene y ayuda a disminuir el sobrepeso y la obesidad, previene y mejora la hipertensión, la diabetes y la osteoporosis, disminuye los niveles de colesterol y reduce la ansiedad y la depresión.
Asimismo, realizar ejercicio en compañía podría ser más saludable que practicarlo en solitario, según sugiere un estudio realizado en la Universidad de Princeton (EE UU). Gracias a esta investigación se pudo mostrar que el cerebro de los animales estudiados producía un mayor número de neuronas cuando corrían en grupo que cuando lo hacían en solitario.
Los resultados del estudio sugieren, además, que una experiencia beneficiosa en situaciones normales (como realizar ejercicio) puede llegar a tener efectos negativos sobre el cerebro si no se produce interacción social. En este sentido, los expertos explican que muchas personas que intentan mantener un programa de ejercicio regular en solitario, parecen tener mejores resultados cuando realizan esta actividad en compañía de amigos.
Cada vez está más cerca el verano, una época que, para muchos, es sinónimo de descanso, playa, sol y tiempo libre. Sin embargo, también se trata de una estación ideal para retomar hábitos perdidos y cuidar de la salud, al mismo tiempo que se disfruta del aire libre, el buen clima y el agua, grandes aliados de la práctica deportiva.
Juan Carlos Hernández, médico del primer equipo del Real Madrid CF, propone un verano diferente a través de una rutina de ejercicios, acordes con el periodo estival. Con ellos, podremos mantenernos en forma sin dejar de lado el descanso y el disfrute del buen tiempo.
Antes del ejercicio
Antes de comenzar a ejercitarnos bajo el sol, es necesario tener en cuenta los siguientes consejos:
1. El agua es una de las estrellas del verano, un excelente medio para fortalecer nuestros músculos y desarrollar nuestra capacidad pulmonar y cardiovascular. La recomendación del doctor Hernández es que aumentemos el número de actividades físicas en el mar y la piscina.
2. Nos encontramos en un buen momento para potenciar la natación y convertirla en el deporte de la temporada. Algunas ventajas son que puede ser practicado por la mayoría de las personas y conlleva enormes beneficios para la salud -ayuda a controlar la presión arterial, permite el desarrollo de la mayoría de los músculos del cuerpo y fortalece los tejidos articulares, lo que permite prevenir posibles lesiones-.
3. La piscina es una gran aliada para los mayores, las personas con sobrepeso, con osteoporosis o en fases iniciales de rehabilitación. Se trata de un medio que permite realizar múltiples ejercicios que tienen un bajo impacto sobre las articulaciones. Además, el peso corporal se reduce dentro del agua, lo que favorece la movilidad y la elasticidad.
El doctor Hernández recuerda que, sin importar la temporada del año en la que se realice, siempre hay que tener en cuenta las fases principales de una rutina de ejercicios:
4. Calentamiento con ejercicios suaves, estiramientos y movimientos de las articulaciones.
5. Finalizar siempre con un apartado dedicado a los estiramientos para, así, reducir el riesgo de lesiones, mejorar nuestra postura y atenuar el posible dolor muscular.
Cuidarse del sol y de las altas temperaturas
Las altas temperaturas y los rayos ultravioleta pueden jugar en contra de los deportistas si no se tienen las siguientes precauciones:
1. Para contrarrestar sus efectos negativos, es recomendable reducir el número de horas y la intensidad de la rutina de ejercicios.
2. Aunque hay que aprovechar los recintos al aire libre, se recomienda evitar la exposición directa al sol y dar preferencia a los lugares que tengan sombra.
3. Lo ideal es ejercitarse durante las primeras o las últimas horas del día, momento en el que las temperaturas son más bajas y los rayos ultravioleta menos dañinos para la piel y el organismo en general.
4. La ropa deportiva del verano debe estar hecha de un material ligero y transpirable, que permita eliminar el calor generado con el ejercicio. También es indispensable usar una gorra, gafas de sol y, siempre, protector solar.
5. Hay que reponer los líquidos con regularidad durante la práctica deportiva. También se recomienda refrescar el cuerpo con agua para ayudar a disminuir la temperatura corporal.
6. Por último, igual que durante todo el año, es importante vigilar la dieta -la mediterránea es la más saludable-. Como recomendación especial intentar evitar la sal, las especias y aumentar la ingesta de líquidos, antes, durante y después de la práctica del ejercicio.
FUENTE: Guía de entrenamientos de verano para unas vacaciones saludables. Grupo Sanitas.
Cuidado con el calor. Con una temperatura a partir de 32 °C y una humedad relativa del 80 por ciento, el cuerpo no evapora agua a través del sudor y, por lo tanto, no hay pérdida de calor. En estas condiciones no se debe practicar ejercicio. Además, hay que protegerse adecuadamente del sol con gorra, gafas y aplicando protector solar en toda la piel.
Recupere fluidos. Antes, durante y después de hacer deporte es fundamental beber agua para evitar la deshidratación.
Use ropa deportiva. La ropa debe favorecer la pérdida del calor corporal. Para ello lo mejor es utilizar prendas de fibras naturales, holgadas y de colores claros.
En caso de lesión. Las primeras medidas a tomar hasta que podamos recibir asistencia médica son:
- Contusiones y torceduras: aplicar hielo y colocar encima un vendaje para mantener fría la zona.
- Esguince o distensión violenta de una articulación: reposo, aplicar frío para disminuir la inflamación y el dolor y elevar el miembro lesionado.
- Luxación: no intentar colocar el hueso en su lugar. Aplicar frío e inmovilizar la zona.
- Calambre o contractura muscular transitoria: estirar el músculo y luego aplicar un masaje suave.
- Calambre o contractura muscular duradera: aplicar un masaje local.
- Desgarro o rotura muscular: aplicar hielo, reposo e inmovilizar la zona.
- Fractura: no tratar de colocar el hueso roto. Aplicar hielo e inmovilizar con un soporte rígido, tipo férula.
FUENTE: Sociedad Española de Traumatología del Deporte (SETRADE).