Los expertos recomiendan realizar ejercicio de forma regular y durante todo el año para fortalecer la musculatura de la columna
La reciente lesión de hernia de disco del jugador del Real Madrid, Gonzalo Higuaín, ha puesto sobre el tapete un problema más habitual de lo imaginable y no del todo conocido entre la población. Se estima que 9 de cada 10 problemas de espalda vienen motivados por una hernia discal; asimismo, los accidentes deportivos están considerados como la principal causa de este problema entre los adolescentes y deportistas.
De modo, pues, que cumplidos los 30 años hay que comenzar a observar si todo va bien en las zonas lumbar y cervical. ¿Por qué? Pues, porque las hernias de disco son más frecuentes a este nivel, ya que son estos los segmentos con mayor movilidad de la columna, y porque es a partir de esa edad cuando comienzan a producirse cambios degenerativos en el disco que conducen a una pérdida de resistencia del mismo.
Además de las lesiones por traumatismos o caídas -algunas parecen inofensivas, pero pueden esconder un grave problema de fondo-, determinados deportes como el tenis, el fútbol o el esquí figuran entre los que conllevan un desgaste paulatino de los discos, lo cual, a la larga, puede derivar en hernia discal. Cabe añadir que el riesgo de lesiones aumenta principalmente entre quienes realizan deporte de forma esporádica -el esquí es un deporte estacional-, de ahí que los expertos recomienden realizar ejercicio de forma regular y durante todo el año para fortalecer la musculatura de la columna.
Proceso degenerativo
Una hernia discal es un proceso degenerativo asociado al envejecimiento del disco lumbar como consecuencia de la posición erecta. Ante la menor sospecha de problemas, el doctor Francisco Villarejo, jefe de Neurocirugía de la Clínica La Luz y del Hospital Niño Jesús de Madrid, recomienda “no bajar la guardia” y “acudir siempre al médico a fin de descartar cualquier indicio de hernia discal”.
En el caso concreto del esquí, la mayor parte de las lesiones se producen al principio de temporada como consecuencia de la falta de preparación física. De igual modo, en la hípica se sabe que el movimiento oscilante del caballo genera carga sobre el disco intervertebral lo que, con el tiempo, puede derivar en una hernia discal. El riesgo es mayor en deportes que conllevan la flexoextensión con carga, como algunos estilos de halterofilia, la exposición a saltos y vibraciones repetidas, como en el baloncesto, o la torsión brusca y repetida, como es el caso del golf, el squash y el padel.
Soluciones quirúrgicas
Por lo general, la hernia discal provoca dolor local en la región lumbar de la espalda seguido de dolor ciático, con irradiación a los glúteos, piernas y pies. “En ocasiones, este dolor viene acompañado de una sensación de pérdida de fuerza y sensibilidad en las manos, lo que el paciente siente como hormigueo”, señala Villarejo.
En la actualidad existen múltiples opciones terapéuticas para estos pacientes, con el aliciente de que el 95 por ciento de los operados de hernia discal lumbar recupera su actividad anterior a la enfermedad gracias a la microcirugía, aunque no en todos los casos la solución pasa por el quirófano.
Según el citado especialista, como primera medida se prescribe rehabilitación y tratamiento farmacológico. Cuando el dolor se hace agudo y no remite tras seguir un régimen de reposo, analgésicos y antiinflamatorios, la cirugía se plantea como la mejor opción. “Dentro del abanico de posibilidades, la microcirugía es la técnica más efectiva en el tratamiento de las hernias discales, ya que puede aplicarse en todo tipo de hernias y tiene un resultado del 95 por ciento de éxitos”.
La intervención se realiza con anestesia local o general, dura unos 15-20 minutos y a las 24 horas el paciente puede irse a casa. En apenas 12-15 días el paciente vuelve a retomar su actividad anterior a la enfermedad y en tan sólo mes y medio vuelve a practicar deporte. Sin duda, la incorporación de las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas ha supuesto un paso decisivo en el abordaje de esta patología. Un dato significativo si se tiene en cuenta que cerca del 80-90 por ciento de la población tendrá dolor de espalda en algún momento de su vida.