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Sequedad nasal, un problema de narices

El periodico de la farmacia | 07 de marzo de 2013

Aunque solemos asociar los resfriados y la gripe con una nariz que moquea, hay virus que secan las fosas nasales.

La nariz, además de servirnos para oler y respirar, e incluso en ocasiones como signo de identidad según sea su forma y tamaño, está considerada como la primera línea de defensa contra las enfermedades infecciosas, toda vez que su cometido es impedir la entrada de gérmenes que ataquen a nuestro organismo.

Además, la mucosa que recubre su interior es muy vascularizada, gracias a lo cual consigue cumplir fielmente su cometido, que es humidificar y calentar el aire que penetra en nuestros pulmones a una temperatura más o menos uniforme, que oscila entre 33 y 35ºC.

Y para tan ardua tarea, dicha zona se ha recubierto interiormente con una especie de membrana que hace las veces de filtro, armado a su vez de pilosidad, humedad y mucosidad. Por eso es recomendable respirar siempre por la nariz, y de ahí la importancia de mantenerla limpia y preservarla de la sequedad, entre otras cosas, para no facilitar la proliferación de bacterias o infecciones, y para obtener una mejor respiración.

Causas

Aunque solemos asociar los resfriados y la gripe con una nariz que moquea, hay virus que secan las fosas nasales, en cuyo caso, la congestión nasal que acompaña a la infección (rinitis) impide que el revestimiento del interior de la nariz mantenga sus niveles normales de humedad. Ahora bien, si la nariz se congestiona por exceso de moco y además éste se reseca, la capacidad protectora de la mucosa nasal se va a resentir visiblemente.

Son muchas las causas que producen este trastorno, y de hecho no se reducen sólo al exceso de moco espeso alojado en las fosas nasales, según una creencia muy extendida, sino que se "atasca" más frecuentemente, además de por resfriados y gripes, por alergias, infecciones, exposición a irritantes como olores fuertes o el humo de los cigarrillos, rinitis y, paradójicamente, por un empleo abusivo de descongestionantes nasales o exceso de corticoides nasales.

La rinitis seca, en concreto, es una inflamación de la mucosa nasal que, como indica su nombre, se seca y no produce líquido. También ciertos medicamentos empleados en tratamientos oncológicos, diabetes o acné generan sequedad nasal. En todos estos casos, es por las mañanas cuando la nariz se encuentra más seca que de costumbre.

Las consecuencias pueden traducirse en dolorosas heridas en las fosas nasales que acaban en costras, a veces sangrantes y malolientes si se trata de rinitis seca. También es susceptible la nariz de sufrir sequedad motivada por un calor o frío ambientales extremos. Las calefacciones o el aire acondicionado son, a este respecto, igualmente capaces de alterar los vasos sanguíneos y mucosas del interior de la nariz, lo mismo que el estrés o el ejercicio físico extenuante.

Desagradables molestias

Es más que probable que todos hayamos sufrido algún a vez la desagradable experiencia de sentir la nariz taponada, y poder comprobar cómo con ello se resiente nuestra calidad de vida, pues, aunque no se trata de una enfermedad especialmente grave, sí es un trastorno lo suficientemente molesto como para afectar, además, al rendimiento laboral o escolar.

Todo ello es explicable si atendemos a los síntomas: dificultad para respirar, con lo cual resulta difícil conciliar el sueño; la audición también se ve alterada y proliferan los estornudos, el lagrimeo y enrojecimiento de los ojos.

Como es fácil colegir, ante este cuadro lo más probable es que la persona afectada se procure medicamentos para combatir un catarro; sin embargo, no menos probable es que si ha tenido la feliz idea de consultar con su médico, éste le diagnostique una rinitis alérgica, en cualquiera de sus modalidades.

En este sentido y como todos los años, la proximidad de la primavera ha de ponernos en alerta por la llegada del llamado "viajero infatigable", el polen, que inunda el ambiente que nos rodea.

Tratamiento

Cuando la congestión se ha apoderado de nuestra nariz, y una vez que el médico ha diagnosticado que no se trata de un resfriado, le indicarán algún fármaco que le proporcione hidratación, protección y alivio contra la sequedad nasal de la mucosa nasal interna, para lo cual el producto deberá tener propiedades capaces de producir una vasoconstricción que redistribuya el flujo sanguíneo y reduzca el edema de la mucosa nasal, en otras palabras, un descongestionante.

Estos pueden aplicarse por vía tópica (directamente al interior de las fosas nasales) o sistémica (vía oral). Estos fármacos no actúan contra los estornudos, ni contra la rinorrea, el picor nasal, o el picor ocular, por lo que es necesario pedir consejo al farmacéutico sobre cómo y qué descongestivos usar para evitar el efecto rebote, ya que los descongestionantes -pomadas oleosas, aerosoles y medicamentos orales como antihistamínicos -para la alergia también pueden producir sequedad en las membranas nasales, e incluso en la garganta, de ahí la conveniencia de no abusar de su consumo y atender las indicaciones del farmacéutico.

En cualquier caso, el tratamiento dependerá del tipo de rinitis, pero si ésta es seca, se recomiendan lavados con suero fisiológico para hidratar las fosas nasales y pomadas oleosas.

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