14 DE NOVIEMBRE: DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES

La incidencia de diabetes aumenta entre los menores de cinco años

De media, se estima que 80.000 niños menores de 15 años en todo el mundo desarrollan diabetes tipo 1 cada año.

Con motivo de la celebración el 14 de noviembre del Día Mundial de la Diabetes, la campaña de concienciación sobre la diabetes más importante del mundo y cuyo propósito es dar a conocer las causas, los síntomas, el tratamiento y las complicaciones asociadas a la enfermedad, la doctora Nancy Portillo, endocrinóloga pediátrica de IMQ, pone de manifiesto que “la diabetes mellitus (DM) tipo 1 es el tipo más frecuente en los niños y adolescentes, lo que representa cerca del 90 % de los casos en edad pediátrica, a pesar de que solo supone entre un 5 y un 10 % de los casos de DM en el global de la población (niños y adultos)”. Según declara, la diabetes mellitus tipo 1 “es una de las enfermedades crónicas más frecuentes de la infancia. Según los estudios realizados en edad pediátrica más de 1.200 niños son diagnosticados de DM1 en España cada año”.

La incidencia de la DM 1 en aumento

La experta advierte de que, según los datos proporcionados por la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP), “la incidencia de la DM 1 ha ido recientemente en aumento, sobre todo en niños menores de cinco años. Si bien el tipo 1 puede producirse a cualquier edad y, por lo general, se manifiesta entre los cuatro y los seis años o entre los diez y los catorce años de edad”.

La DM tipo 1 es causada por un ataque autoinmune de las células beta del páncreas, que causa una falta total o casi total de insulina, lo que produce una hiperglucemia (glucosa elevada en sangre) en el paciente, que se presenta de forma brusca especialmente en niños.

La diabetes en el mundo

En el ámbito mundial, se estima que, del total de la población menor de quince años (1.800 millones de personas), el 0,02 % padece DM tipo 1, “es decir, unos 500.000 niños en todo el mundo, con una incidencia estimada de 80.000 nuevos casos cada año. En el caso de España, la prevalencia de DM tipo 1 varía según las regiones entre el 0,01 % y el 0,15 %, estimándose una incidencia media en el país de 17,7 casos en este grupo de edad por cada 100.000 habitantes y año. Las tasas de incidencia han ido aumentando en las últimas décadas y continúan en ascenso, constatando un incremento, especialmente, en los casos en menores de cinco años de edad” advierte la endocrinóloga pediátrica de IMQ.

Por otro lado, la experta pone de relieve que la DM tipo 2, “en otra época poco frecuente en niños, ha ido aumentando en frecuencia en paralelo con el aumento de la pandemia de obesidad infantil. Por lo general, se manifiesta después de la pubertad, con la tasa más alta entre la edad de quince y 19 años. Es causada por la resistencia a la insulina y por una deficiencia relativa de insulina debido a una compleja interacción entre muchos factores genéticos y ambientales (en particular, la obesidad)”.

Síntomas de alarma y diagnóstico

“Los síntomas de alarma que todos los médicos y pediatras tenemos presente y que son secundarios a la hiperglucemia se resumen en: polidipsia (beber mucho), poliuria (micciones aumentadas), polifagia (comer mucho) y pérdida de peso. En los niños más pequeños, los síntomas son más inespecíficos, lo que dificulta aún más llegar a un diagnóstico. El diagnóstico precoz reduce las complicaciones agudas”, explica la doctora Nancy Portillo.

Una vez realizado el diagnóstico, los niños con diabetes mellitus tipo 1 suelen precisar ser ingresados en un centro hospitalario de referencia que disponga de un equipo multidisciplinar preparado para atender al niño y sus familiares.

Tratamiento

“El tratamiento es complejo”, explica la Doctora; “requiere de una adaptación del régimen alimentario a la edad, entorno, cultura y actividad física del menor. Así, en la diabetes tipo 1, el niño precisará insulina y, en la diabetes tipo 2, un cambio de hábitos de vida —combatir el sedentarismo— y una corrección de la obesidad”.

Para alcanzar los objetivos de crecimiento esperado, buena calidad de vida del niño y sus familiares y reducir el  riesgo de posibles complicaciones agudas y a largo plazo, “serán fundamentales la administración de insulina, el control de la alimentación, el ejercicio físico, la monitorización de la glucemia, la educación diabetológica, la motivación y el despistaje de comorbilidades y complicaciones”, detalla la endocrinóloga pediátrica de IMQ, quien recuerda que “el seguimiento médico-sanitario y la disposición de los padres son claves para el éxito”.

Apoyo a las familias

En relación a lo anterior, la experta recalca la existencia de múltiples asociaciones que ofrecen “información veraz y apoyo” a las familias. “En Euskadi, podemos encontrar la Asociación Vizcaína de Diabetes (ASVIDIA), que ha tenido como único objetivo ayudar a las personas con diabetes, proporcionando la necesaria educación diabetológica y múltiples recursos más. Además, la Fundación DiabetesCERO es un movimiento de padres de niños con diabetes y adultos, cuyo objetivo es el seguimiento y financiación de una investigación real y duradera. Merece mucho la pena navegar en sus portales de Internet”, destaca.