¿Cuándo llevo a mi hijo por primera vez al dentista? 

Si esperamos que la primera visita coincida con alguna dolencia, nuestro hijo podría coger miedo al dentista al relacionarlo con una mala experiencia. 

Niño aprendiendo a cepillarse los dientes
Niño aprendiendo a cepillarse los dientes

La gran responsabilidad que supone ser padre conlleva que nos vengan a la mente centenares de preguntas. Una de ellas es cuándo deberíamos llevar a nuestro hijo por primera vez al dentista. Si hace unos años se consideraba que la primera visita debía hacerse cuando al niño le habían salido todos los dientes de leche, hoy los expertos recomiendan cuidar de su salud bucodental desde el primer día, aún sin haber erupcionado ningún diente. 

“La Academia Americana de Odontología Pediátrica recomienda hacer la primera visita cuando el niño haya cumplido su primer año de vida. El primer diente suele aparecer a los seis meses, y aunque al año aún no los tenga todos, es importante llevarlo al dentista desde el principio”, explica Mireia Alcaraz, Odontóloga de ADE Clínica Dental.  

Las razones, según Alcaraz, son varias. En primer lugar, es vital seguir los consejos personalizados del dentista, porque los niños con unos dientes sanos mastican mejor los alimentos, aprenden más fácilmente a hablar y vocalizar correctamente, y sonríen con más seguridad. Todo esto contribuye a mejorar notablemente su calidad de vida.  

Además, las primeras visitas generalmente consistirán en una exploración de encías y dientes. Si, en cambio, esperamos a llevarlo hasta que tenga una dolencia, nuestro hijo podría desarrollar miedo al dentista, asociándolo al dolor y a esa mala experiencia. Por ello, es muy importante que exista buena relación entre el niño y el profesional desde el primer día.  

En cuanto a la frecuencia de las revisiones, los expertos recomiendan establecer una visita anual, salvo detectarse algún tipo de anomalía o enfermedad en dientes o encías.  

El papel de los padres 

Los primeros dientes de leche suelen aparecer sobre los seis meses de vida. Son muy importantes para la estructura bucal y facial, y marcarán la posición de los dientes permanentes. Cuidarlos es fundamental para el correcto desarrollo del lenguaje y la autoestima, además del riesgo que conlleva para la dentadura permanente que el niño tenga caries en sus dientes de leche. Los datos, según el Consejo General de Dentistas, son preocupantes: un 33% de los menores de 5 años padece caries.  

Por ello, los odontopediatras recomiendan a los padres adquirir unos buenos hábitos desde el primer día. Antes de la erupción de los primeros dientes, se les aconseja limpiar las encías del bebé con gasas o dedales de silicona, principalmente tras la toma de la noche, para evitar que restos de alimento queden depositados, afectando su buena salud bucodental. Una vez empiecen a salir, es importante que la higiene bucal se haga tanto por la mañana como por la noche, limpiando dientes, encías, lengua, mejillas y paladar.

Además, con el tiempo es fundamental que los padres inculquen a sus pequeños los buenos hábitos de higiene bucodental, creando un patrón de cuidado que los acompañará el resto de su vida, para prevenir posibles afecciones, corregir malas costumbres y supervisar su técnica de cepillado.