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Amigos imaginarios, un mundo de fantasía en el que reina la libertad

¿Su hijo tiene un amigo imaginario? No se preocupe, 'ni es raro', 'ni está loco', simplemente se encuentran en la etapa del pensamiento mágico, estudiada y reconocida por los psicólogos. Gracias a este amigo tan especial desarrolla su fantasía, su mundo imaginario donde se siente libre de expresar miedos, alegrías, preocupaciones; un espacio que les ayuda a desarrollar sus emociones y a ser más creativo. Es más, en el proyecta posibles conflictos internos que de otra manera quedarían encapsulados.

A través de su imaginación alimenta su autoestima. Como crea historias en las que su 'héroe' vence al mal, piensa que él también puede vencer sus obstáculos y se siente fuerte. Y como empatiza con sus creaciones, cuando llegue el momento empatizará mejor con sus amigos reales. Su mundo de fantasía le sirve de entrenamiento para la vida real y poco a poco sustituirá a su amigo imaginario por uno de verdad.

Es más, puede que su amigo imaginario sea un ideal al que quiera parecerse e imaginar cómo se comportaría su amigo le da ideas de cómo hacerlo él. Sea como sea, su mundo de fantasía le ayudará a conocer el mundo interior y el desarrollo personal de su hijo.

¿Hasta cuándo es normal?

Los amigos imaginarios suelen aparecer a los dos o tres años de edad, en niños que todavía no van ni a la guardería ni al colegio. Cuando comienzan la escolarización, encuentran amigos reales y ya no tienen la necesidad de utilizar a su amigo imaginario para expresar afectos, jugar, negociar y encontrar su posición en el mundo. Así que, si su hijo conserva a su amigo imaginario a pesar de ir ya al colegio y su conducta con el resto es introvertida o retraída puede pensar en un posible problema que conviene consultar con un especialista.

Algunos autores afirman que son especialmente propensos a este mundo de fantasía lo hijos únicos que conviven con adultos. Otros dan a entender que se da en niños más sensibles, con una creatividad y fantasía mayor. Los hay que afirman que serán éstos precisamente los que en la edad adulta elegirán carreras o profesiones donde puedan dar rienda suelta a la creatividad, tales como diseñadores gráficos, publicistas, expertos en marketing, artistas etc...

La realidad es que es un fenómeno completamente normal que no funciona con reglas tan fijas. De hecho, puede aparecer en cualquier niño sin implicar necesariamente que sea hijo único y sin ser una señal inequívoca de lo que vaya a ser de mayor.

Y recuerde: tener amigos imaginarios no significa necesariamente que los niños no sean conscientes del mundo real que les rodea. Simplemente crean un mundo de fantasía del que salen y entran sin ningún problema.

El papel de los adultos

Aunque le parezca gracioso, no alimente ni estimule su mundo de fantasía; pero tampoco le reprima. Simplemente, deje que exprese y utilice este mundo imaginario para lo que necesita.

Si le regaña, puede dejar de hablar con su amigo imaginario delante suyo, se alejará de usted y será más difícil que pueda actuar si fuera necesario. No olvide que hay niños que pueden dejarse llevar tanto por su imaginación que quieran, por ejemplo, volar con un paraguas al estilo Mary Poppins.

Y cuidado con que acabe culpando a su amigo imaginario por algo que ha hecho él mismo en un intento de huir de las consecuencias de sus propios actos. Sus actos tienen consecuencias y debe asumirlas.

Las conversaciones con su amigo especial pueden ser sumamente reveladoras de su mundo interior, motivaciones y fantasías, por lo que obsérvele para sacar información útil que le ayude a entender su desarrollo, sus necesidades y deseos.

A la vez que 'convive' con la etapa del pensamiento mágico de su hijo, fomente su contacto social, por ejemplo, llevándole al parque para que juegue con otros niños. Pero no marque en exceso la agenda, dele cierta libertad para elegir sus actividades lúdicas.

Televisión, video juegos y demás actividades son buenas en su justa medida, siempre que la balanza esté equilibrada y el pequeño pase tiempo con otros niños de su edad. Y ayúdele a expresarse libremente y representar lo que necesita. Las pinturas, acuarelas, plastilinas, etc. son buenos aliados.

Una curiosidad: hay estudios que concluyen que una cuarta parte de los padres ni siquiera nos damos cuenta de que nuestro pequeño tiene amigos imaginarios.

Fuente: Psicología Amaya Terrón