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Un alto nivel de estrés dificulta la consecución del embarazo

El nivel de ansiedad de la pareja que se somete a un tratamiento de fertilidad suele prolongarse durante todo el proceso

Problemas económicos, familiares, exceso de trabajo, enfermedades...Tarde o temprano aflora el estrés, cuya influencia negativa en nuestra salud conocemos todos. Y aunque según los expertos el estrés en sí mismo no es necesariamente perjudicial, sí lo es el exceso, y en este sentido la mujer parece ser más vulnerable que el hombre, máxime si se produce en circunstancias especiales como pueda ser un embarazo, o el sometimiento a sesiones de fecundación in vitro.

Según informa la clínica de reproducción asistida Ginefiv, un alto nivel de estrés puede influir de manera negativa en la consecución del embarazo. Se ha observado que las mujeres en tratamiento de fertilidad sufren un estrés similar al de pacientes con cáncer o enfermedad cardíaca grave, y de hecho se calcula que el 30 por ciento de las parejas que acuden a una clínica de fertilidad precisan ayuda psicológica de un especialista.

La doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de Ginefiv, ahonda a este respecto, que "el estrés puede desencadenar una serie de efectos fisiológicos sobre el proceso reproductivo, ya sea natural o mediante técnicas de reproducción asistida. En el caso de la mujer, puede incluso llevar a la anovulación, a tener ciclos menstruales irregulares e incluso a la supresión del ciclo menstrual".

En el hombre, por su parte, el estrés puede afectarle reduciendo la cantidad y la calidad de espermatozoides. "Se ha demostrado, además, un menor volumen de semen y de concentración de espermatozoides en pacientes con estrés crónico debido a las bajas concentraciones de hormona luteinizante y testosterona. El estrés puede también suprimir la libido o causar disfunción eréctil", señala esta especialista.

Ayuda psicológica

Muchas de las parejas que precisan de ayuda para tener hijos retrasan la consulta con el especialista por miedo a que el diagnóstico sea desfavorable. "Si el embarazo no llega en el primer intento con estas técnicas de fertilidad, se puede llegar a lesionar la autoestima de la paciente y es en ese momento cuando la ayuda psicológica se vuelve imprescindible. En algunos casos, sobre todo cuando la paciente ha realizado varios ciclos, la ansiedad puede ser tan alta que le lleve al abandono del tratamiento debido a la desesperación o frustración de no haber conseguido su objetivo. A este respecto, se ha demostrado que el apoyo psicológico ayuda a aumentar el bienestar de la pareja y a reducir el nivel de ansiedad, señala Verdú.

El nivel de ansiedad y nervios de la pareja suele prolongarse durante todo el tratamiento, teniendo períodos de estrés máximo durante el día de la punción ovárica, el de la transferencia embrionaria o los 15 días de espera para conocer el resultado del test de embarazo en sangre.

Otros factores negativos

En relación con el embarazo y las técnicas de reproducción asistida, además del estrés hay otros factores que inciden negativamente en esta materia, y uno de ellos es la obesidad o el sobrepeso. Ya de entrada, los expertos aseguran que en los últimos años se ha detectado un aumento importante de la obesidad en las mujeres embarazadas o en los periodos previos al embarazo, y añaden que esta circunstancia influye negativamente en  las mujeres que pretenden quedarse embarazadas, en las que ya lo están y en sus propios hijos. Por ello, una de las primeras recomendaciones médicas a las mujeres obesas que hayan decidido someterse a técnicas de producción asistida es que pierdan peso antes de comenzar el tratamiento.

Durante el IV Simposio Internacional de Reproducción Asistida celebrado en Madrid, el doctor Federico Pérez Milán, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), puso de relieve que "la fertilidad natural de la mujer tiende a disminuir con el incremento del índice de masa corporal, tanto en pacientes que no presentan alteraciones de la capacidad reproductiva como en aquéllas en las que existen causas específicas de esterilidad. Asimismo, en las mujeres que pretenden lograr el embarazo sin necesidad de recurrir a técnicas de reproducción asistida, su propio sobrepeso puede ser la causa de que no lo consigan".

El sobrepeso se relaciona con determinadas alteraciones de tipo hormonal que son de vital importancia para el funcionamiento correcto de los ovarios. Según explica este experto, "en la mujer obesa la fertilidad natural es menor debido a los cambios en los niveles de las hormonas leptina y adiponectina, que son capaces de modificar los niveles de insulina, de modificar por diferentes vías la síntesis esteroidea del ovario, y de producir finalmente aumento de los niveles de andrógenos, que determinan alteraciones del desarrollo folicular".

Los expertos coinciden en afirmar que las mujeres obesas deben perder peso antes de intentar quedarse embarazadas, tanto de forma natural como si lo hacen a través de las técnicas de reproducción asistida. En este sentido, Pérez Milán señala que "sólo con un 5-10 por ciento de pérdida de peso corporal es suficiente para mejorar e incluso restaurar los índices de ovulación y embarazo, porque la restricción de energía por sí misma es mejor que el cambio en la forma corporal o el peso total". Añade, no obstante, que "sólo un 15 por ciento de las pacientes consigue una reducción de peso significativa y necesaria para que no disminuyan las posibilidades de quedarse embarazada".

La presencia de obesidad, también modifica la respuesta a la inducción de la ovulación y a la estimulación ovárica. En este tipo de pacientes se produce un aumento de las necesidades de gonadotropinas, una disminución de la eficacia en la inducción del desarrollo monofolicular y un menor rendimiento de la hiperestimulación ovárica controlada; asimismo, la probabilidad de pérdida gestacional precoz es mucho mayor.

A las dificultades para quedarse embarazada que conlleva el exceso de peso se han de añadir también las complicaciones que puedan surgir durante la gestación. "La obesidad pregestacional y el incremento ponderal anómalo durante la gestación son conocidos factores de riesgo para la aparición de alteraciones metabólicas fetales, entre las que destacan la diabetes y la macrosomía o fetos de peso superior al normal", asegura el doctor Pérez Milán.