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Preguntas y respuestas sobre la intolerancia a la lactosa

Un 34 por ciento de la población tiene problemas con la digestión de los lácteos

 

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un disacárido natural compuesto por dos azúcares simples, la glucosa y la galactosa, también conocida como el azúcar de la leche. Es el azúcar principal de todas las leches de los mamíferos y también se encuentra en muchos alimentos preparados a partir de la leche: natas, cremas, postres, helados...

¿Y la lactasa?

La lactasa es una enzima producida en el intestino delgado que juega un papel fundamental  en el desdoblamiento de la lactosa en sus dos componentes básicos (galactosa y glucosa). Este desdoblamiento es necesario para que estos azúcares puedan ser absorbidos por nuestro organismo. Cuando la actividad de la lactosa intestinal es deficiente, el desdoblamiento no se produce y aparecen los síntomas propios de la intolerancia a la lactosa.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es la sintomatología que se produce debido a la falta de digestión y absorción de la lactosa causada por la deficiencia de la enzima lactasa en las microvellosidades del intestino delgado.

Al no haber lactasa suficiente, la lactosa no se desdobla en sus azúcares simples (glucosa y galactosa) por lo que llega íntegramente sin digerir al intestino grueso, produciendo síntomas como distensión y/o dolor abdominal, flatulencias, diarrea, etc.

Estos síntomas acostumbran a aparecer entre 15 minutos y dos horas después de haber ingerido alimentos con lactosa y remiten en un periodo de tiempo de entre 3 y 6 horas.

¿Cuándo se desarrolla?

Aunque comúnmente se asocie este problema a la infancia, momento en que se introduce la leche de vaca en la dieta, la realidad es que la intolerancia a la lactosa es más común en los adultos y aumenta con la edad.

¿Afecta a todos por igual?

La sensibilidad a la lactosa puede variar ampliamente. Algunas personas notan sus efectos de forma inmediata tras consumir pequeñas cantidades, mientras otras tienen un umbral de sensibilidad más alto y es más difícil de observar su relación causa-efecto. La sensibilidad puede también cambiar con el tiempo y con el estado general de salud.

¿Qué tipos de intolerancia existen?

Se distinguen diferentes tipos de intolerancia a la lactosa.

1. Intolerancia primaria. Pérdida progresiva de la producción de lactasa. Es la causa más frecuente. Los niveles de lactasa de cada individuo varían acorde con la edad y el origen étnico provocando que una persona que hasta el momento había sido tolerante a la lactosa pase a presentar problemas en su digestión.

Aunque pueda pensarse lo contrario, la intolerancia a la lactosa es más común en los adultos que en los niños. En la infancia, la leche es nuestro principal alimento y, por ello, el organismo está biológicamente preparado para digerirla. Los niveles de lactasa suelen ser elevados en el intestino de los niños pero van disminuyendo con la edad a medida que nuestra biología, como ocurre con cualquier otro mamífero, impone un cambio dietético: el abandono de la leche. Sin embargo, desde la domesticación de los bóvidos, el ser humano sigue consumiendo leche y derivados en la edad adulta, cuando los niveles de enzima lactasa se reducen y el organismo está menos preparado para asimilar la lactosa.

En definitiva, la mayoría de los adultos tiene bajos niveles de lactasa como parte de un desarrollo evolutivo normal ya que los humanos somos el único mamífero que toma leche en la edad adulta.

2. Intolerancia secundaria. La disminución de la producción de la lactasa es consecuencia de una patología que daña la mucosa intestinal del intestino delgado como las diarreas severas, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn o quimioterapia. Generalmente este tipo de intolerancia se revierte cuando el paciente recupera la integridad del tejido intestinal.

3. Intolerancia terciaria o congénita. Trastorno congénito raro que se manifiesta con diarrea severa en el recién nacido debido a ausencia total de lactasa desde el nacimiento que persiste durante toda la vida.

¿Cuál es la prevalencia de la intolerancia a la lactosa?

Se estima que en España un 34 por ciento de la población española tiene déficit de lactasa y la prevalencia de personas diagnosticadas como intolerantes a la lactosa es de un 14 por ciento.

¿Por qué es importante detectarla y tratarla rápidamente?

La lactasa es una enzima que se produce en las células del intestino delgado. Si seguimos tomando lactosa, aumentará la lesión en la mucosa intestinal debido a las diarreas asociadas, de manera que se producirá menos lactasa que permitirá desdoblar menos lactosa, entrando así en un círculo vicioso que puede llevar al paciente a problemas importantes.

¿Cómo tratar la intolerancia a la lactosa?

A día de hoy no existe un tratamiento que cure la intolerancia a la lactosa. Las personas afectadas de esta patología aprenden a educar su dieta evitando la ingesta de productos que contengan lactosa, pero, por otra parte, una dieta baja en lácteos aumenta el riesgo de padecer  déficits de calcio, vitamina D, vitamina A y proteínas. Ingerir una cantidad suficiente de productos lácteos así como seguir una dieta equilibrada facilita alcanzar los niveles de ingesta diaria recomendados de calcio, que reducirá el riesgo de padecer enfermedades del aparato locomotor como por ejemplo la osteoporosis.

En el año 2009, en una reunión de expertos en dietética, nutrición y alergia alimentarias organizada por la EFSA (European Food Safety Authority) se concluyó que existía una relación causa-efecto sobre el consumo de lactasa exógena y el desdoblamiento de la lactosa en aquellos individuos con problemas en la digestión de los lácteos, recomendando una dosis de 4500FCC (Food Chemical Codex) por cada ingesta de lácteo equivalente a 250 ml de leche.

Esta lactasa exógena se puede adquirir en España desde principios de este año 2011 en forma de cápsulas o comprimidos masticables.

¿Qué alimentos contienen lactosa?

Como hemos visto anteriormente, la lactosa está presente en muchos alimentos consumidos a diario. Existen tablas informativas, como la elaborada por la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España (ADILAC) y en la que se recogen los grupos de productos que contienen lactosa, los que pueden contenerla y los que son libres de ella. Recomendamos consultar su web.